No todo fue sangre y codicia (I): La Medicina.

Me gustaría que se detuvieran unos segundos y reflexionaran, tan solo respondan mentalmente y con toda sinceridad a estas preguntas: ¿Aquellos españoles que viajaron a América no hicieron nada en pos del progreso? ¿Acaso desconocían o hacían caso omiso a la empatía y a la caridad cristiana (caritas) cuando con el indio tocaba? ¿El español tan solo se dedicó a saquear, enriquecerse y matar?

A día de hoy, mientras escribo estas palabras, querer hablar de la presencia española en América parece ser -por desgracia- un atrevimiento. Cada vez que escribo acerca del tema me expongo a críticas, difamaciones y censuras, que unidas todas no son pocas. Ya me pasó con la ¨Saga de Hernán Cortés¨, o el artículo dedicado a Fray Antonio de Montesinos. De buena tinta sé que nuestra Historia en el Nuevo Mundo está llena de luces y sombras, pero seamos sinceros, ¿qué Historia está exenta de glorias y dramas? Todo cuanto mal obraron o bien hicieron nuestros antepasados ha quedado fijado y adscrito a su momento, y será recordado generación tras generación, eso es innegable. Ahora bien, ¿será transmitido de forma fidedigna? Ese es el problema, ahí está el quid de la cuestión. Me gustaría que se detuvieran unos segundos y reflexionaran, tan solo respondan mentalmente y con toda sinceridad a estas preguntas: ¿Aquellos españoles que viajaron a América no hicieron nada en pos del progreso? ¿Acaso desconocían o hacían caso omiso a la empatía y a la caridad cristiana (caritas) cuando con el indio tocaba? ¿El español tan solo se dedicó a saquear, enriquecerse y matar? Supongo que ya tienen sus respuestas, así que vayamos por partes.



Es cierto que la conquista como proceso bélico trajo sus desastres entre la población indígena, pero como cualquier otro conflicto armado ese daño es reparable después de una generación, y esto podemos verlo como norma general a lo largo de distintos episodios de la Historia. El verdadero daño y desastre vino por otro factor, el biológico. La entrada inconsciente de enfermedades como la gripe, la neumonía, la tuberculosis europea o la temible viruela, por parte de los españoles, produjo el mayor descenso demográfico, hoy día podemos apreciarlo en tablas de poblamiento como esta de los investigadores Cook y Borah de la Universidad de California, donde vemos que en 30 años murieron unos 20 millones de indígenas en México Central, y su número no remonta hasta bien entrado en s.XVIII. Ahora bien, debemos ser conscientes de que los mismos españoles desconocían la verdadera causa de la propagación de estas enfermedades y su combate. Pasarán un par de siglos hasta que el indio desarrolle los anticuerpos necesarios para soportar aquellas nuevas epidemias.

Y ya no solo el impacto demográfico, la llegada de nuestros antepasados supuso un cambio cultural y geográfico (hablo de cultivos, ciudades…) que si bien al principio fue chocante, el mestizaje y el paso de los años normalizó y terminó dando a luz una simbiosis cultural sin precedentes en la Historia de la Humanidad que aún hoy es apreciable.

Hospital de San Andrés, Lima

Y aquí es donde me gustaría detenerme, porque como bien ha sido estudiado, ya terminada la conquista, una parte importante del esfuerzo público, privado y eclesiástico fue encaminado a garantizar eso que ahora conocemos como¨Bienestar social¨ (aunque claro está, toscamente hablando). En 1957 un catedrático de farmacología, Francisco Guerra creó gran estupor en la Universidad de California cuando puso de manifiesto que Lima (Perú) bajo gobierno de España, tenía más hospitales que Iglesias y por término medio había una cama por cada 101 habitantes, algo muy superior a lo que en los días del propio Francisco tenía Los Ángeles. Ahora, mucho cuidado con el término ¨hospital¨ si bien los hospitales de aquella época cuidaban y trataban enfermos, su mayor labor era la de acogimiento y caridad con los más desfavorecidos, por tanto la comparación con Los Ángeles no sea acertada.

Volviendo al argot médico, tenemos que decir que son los Reyes Católicos quienes separaron el ejercicio de la profesión médica de la caridad de religiosa y negaron validez a los grados médicos dados por la Iglesia. España fue el primer lugar de Europa que hizo esto, algo que sirvió para encaminar la gestión de los hospitales bajo competencia del estado. De esta manera modificaron y modernizaron el Tribunal Real del Protomedicato y lo convirtieron en un tribunal universitario que debía examinar a físicos, cirujanos, boticarios y herbolarios para conseguir la licencia que les permitiera ejercer.

Pero sin duda fue Felipe II quien se tomó más enserio la profesión médica y exigió en 1563: título universitario y 2 años de prácticas para poder ejercer legalmente la medicina. Y con esta misma regla, en 1570 extendió el Protomedicato a las Indias para que los profesionales formados en América no tenían que venir a España a examinarse, acudirían a la Cátedra de Medicina de México. En tiempos de su hijo, Felipe III, los cirujanos debían cumplir 5 años de prácticas (tres de ellos en hospitales).


“Deseamos que nuestros vasallos gocen de larga vida y se conserven en perfecta salud. Tenemos a nuestro cuidado proveerlos de médicos y maestros que los enseñen y curen en sus enfermedades, y a este fin se han fundado cátedras de medicina y filosofía en las universidades más principales de las Indias”.


Real Cédula de Felipe II

El primer hospital de América es mandado construir por mandato de los Reyes Católicos, aquella tarea recayó sobre Nicolás de Ovando, gobernador de La Española. El mandato real decía así:

“Haga en las poblaciones donde vea que fuere necesario casa para hospitales en que se acojan y curen así de los cristianos como de los indios”


Juan Jacobo Muñoz. El primer hospital de América y otros relatos médicos.

Viruela. Códice Florentino

Estos hospitales que respondían a las necesidades y problemas que hemos citado anteriormente, se fueron levantando progresivamente conforme se fundaban ciudades y controlaban el territorio. Así, Hernán Cortés mandó levantar dos hospitales, uno en 1521 y otro en 1524. En 1528 se ordena también en México la construcción del Hospital de Jesús y en 1531 se crea el hospital real de San José de los Naturales, para atender a los indios enfermos de sarampión. Esto se repite ciudad por ciudad y es raro encontrar una población con más de 500 habitantes que no tenga su propio establecimiento (más o menos eficaz).

¿Cómo funcionaban? Según he podido informarme, cada hospital tenía un reglamento orgánico que incluía su propia manera de financiarse, porque lo que los hospitales recibían del diezmo eclesiástico no era suficiente para cubrir todos los gastos, así que los dineros que pagaban el mantenimiento del hospital eran en su mayoría de origen privado. Filantropía, servicios remunerados, labores extra profesionales, pudiera ser que algún negocio de dudosa ética… Vayan ustedes a saber, pero en función de estos ingresos así marcharía el hospital, así que como se suele decir en estos casos, el fin justifica los medios, ¿o no?

[Continuará]

Fuentes:

Serrera Contreras Ramón María. La América de los Habsburgo (1517-1700)

Riera Palmero, Juan (2000). Protomedicato, humanismo y medicina en Castilla. Universidad de Valladolid.

López Romero, David. Enfermedad y hospitales de la ciudad de México, siglo XVIII: Notas para la construcción de una salud pública.

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