No todo fue sangre y codicia (II): La educación.

No es baladí decir que en América se fundaron un total de 20 colegios mayores -21 si contamos el que se fundó en Granada (España) en 1792 dedicado a la nobleza americana- y hasta la independencia salieron de ellos aproximadamente unos 150.000 licenciados de todos los colores, castas y mezclas que uno pueda imaginarse. Y ya no solo eso, palabras mayores son las 26 universidades que allá en el Nuevo Mundo se levantaron, universidades dedicadas a los más diversos saberes: teología, filosofía, jurisprudencia, medicina (como ya remarcamos en el anterior artículo)…

Cuando publiqué el primer artículo de esta serie -hará cosa de un mes o algo menos- dejaba la puerta abierta a una continuación, y no era para menos. Si bien me pareció de suma importancia el tema de la medicina en la América española, no menos capital considero el ámbito de la educación en el Nuevo Mundo a nuestra llegada. Quizás muchos de ustedes desconozcan lo que a continuación les voy a contar, así que pongan mucha atención.

No es baladí decir que en América se fundaron un total de 20 colegios mayores -21 si contamos el que se fundó en Granada (España) en 1792 dedicado a la nobleza americana- y hasta la independencia salieron de ellos aproximadamente unos 150.000 licenciados de todos los colores, castas y mezclas que uno pueda imaginarse. Y ya no solo eso, palabras mayores son las 26 universidades que allá en el Nuevo Mundo se levantaron, universidades dedicadas a los más diversos saberes: teología, filosofía, jurisprudencia, medicina (como ya remarcamos en el anterior artículo)…

La misión de llevar hasta América un sistema educativo similar al castellano era ardua tarea, pero los monarcas y principales hombres de gobierno sabían que aquello era crucial para consolidar el nuevo territorio y que la población colonial gozara de cierta autonomía y comodidad. Tener en suelo americano instituciones educacionales equiparables a las de la metrópoli significaba no tener que ir hasta España para adquirir un título o recibir una formación más que suficiente y relevante.

Evangelización de indígenas

Tan pronto se empezó que ya en 1533, 8 años después de finalizar la conquista de México, el obispo de Santo Domingo, Sebastián Ramírez de Fuenleal, encargó a los franciscanos la enseñanza de la gramática latina dada en lengua española a los indígenas. Y así comenzó todo, la instrucción se impartió en la capilla de San José en el convento de San Francisco de México, mismo lugar en el que se les solía impartir la doctrina cristiana, todo bajo la dirección de Pedro de Gante, pariente de Carlos I, quien había fundado dicho convento.

Las lecciones fueron de un nivel muy básico. Probablemente se centrarían en la explicación de algún tema de la gramática sobre un texto elegido por el profesor. Al parecer, Ramírez de Fuenleal y Pedro de Gante, supervisaron continuamente el funcionamiento del plan, sobre el cual tenían bastantes expectativas. De hecho, decían con gran asombro que los alumnos presentaban mayor capacidad de aprendizaje que los españoles.

Pedro de Gante

«He escogido unos cincuenta (niños) de los más avisados, y cada semana les enseño a uno por uno lo que toca decir o predicar la domínica siguiente; lo cual no me es corto trabajo, atento día y noche a este negocio para componerles y concordarles sus sermones».


Carta de fray Pedro de Gante de 1529 a sus familiares.
Escena del colegio de Tlatelolco

Debido al éxito inicial de la empresa, el obispo escribió una epístola a Carlos I, solicitando permiso para que, en calidad de presidente interino de la Real Audiencia de México, pudiera tomar de la hacienda real hasta 2.000 fanegas de maíz para alimentar a los estudiantes y 200 pesos de minas para el pago de salarios. Y es que Ramírez de Fuenleal quería contratar maestros de latín posiblemente laicos. Esto produjo la multiplicación de la población escolar, de su nivel académico y un aumento de las labores de los religiosos en proporción a su cantidad.

«La admiración suscitada por los conocimientos alcanzados por los indígenas hizo que se establecieran los medios necesarios para su conservación, su compilación sistemática y su fomento.»

Elí de Gortari, ¨La Ciencia en la Historia de México¨.
Antiguo convento-colegio de Santa Cruz de Tlatelolco.

Animados por esto, Sebastián Ramírez de Fuenleal y García de Cisneros, un fraile franciscano, con ayuda de Antonio de Mendoza, primer virrey de México, y Juan de Zumárraga, primer obispo de México, planearon la apertura de un colegio intra claustra exclusivo para muchachos indígenas. El lugar sería Santiago Tlatelolco, el barrio al norte de la ciudad de México. Y allí, el 6 de enero de 1536, se erigió el primer Colegio Mayor de América, el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco.

Igual que el título de Colegio más antiguo de América lo ostenta el de Santa Cruz de Tlatelolco, en el ámbito universitario no parece tan claro. ¿A qué facultad le corresponde la dignidad decanal? De un lado tenemos la Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino de Santo Domingo; de otro, la Universidad de San Marcos de Lima (Perú).

Antigua Universidad de Santo Tomás de Aquino (Santo Domingo)

Es cierto que la Universidad de Santo Domingo tiene mucha más historia que la de Lima. En un principio, allá por 1518, se creó como Estudio General, pero será en 1538 gracias a una bula concedida por el Papa Paulo III, cuando reciba el título de Universidad, incluso tomó como ejemplo y modelo a la Universidad de Alcalá de Henares. Sin embargo, en esta concesión radica el fallo que le arrebata el decanato universitario, porque si bien tuvo el beneficio papal, no contó con el pase regio del rey Carlos I de España, es decir, aprobación real, por tanto, jurídicamente, no tuvo efecto. Aun así para todos los expertos la universidad de Santo Domingo es indudablemente la primera.

Universidad de San Marcos de Lima

Por su parte, la Universidad de San Marcos de Lima, fue fundada el 12 de mayo de 1551, por medio de una Real Cédula y de una Real Provisión dictadas por la Corona española, y es oficialmente la universidad más antigua de América, siendo también la que más tiempo ha funcionado ininterrumpidamente desde su fundación, y la única universidad americana fundada en el s.XVI que ha seguido funcionando hasta la actualidad.

Vayamos ahora a México, allí el título de decana lo ostenta la Real y Pontificia Universidad de México fundada por Carlos V mediante una cédula real en 1551 y la firmada por su hijo Felipe, el Príncipe de Asturias. Aunque los cursos comenzaron el 25 de enero de 1553, con catedráticos como Alonso de la Veracruz y Francisco Cervantes de Salazar. La universidad contaba con una organización y funcionamiento de escuelas, que además, tenía los mismos privilegios que la Universidad de Salamanca. La Real Universidad de México no sólo se inauguró como la corporación que otorgaba grados, sino que también se abrió el estudio, es decir, que contaba con escuelas para la enseñanza en cinco facultades que eran las de Teología, Derecho Canónico, Derecho Civil, Medicina y Artes.


Tratado de gramática quechua del jesuita Diego González Holguín

Estudio y mención aparte merece la real cédula que Felipe II extendió en 1580 ordenando la creación de cátedras de lenguas indígenas para fomentar su estudio y conocimiento. Tan importante era el estudio de las lenguas nativas que a los jesuitas en América se les prohibió hacer profesión solemne si no sabían alguna. Aunque de esto ya hablaremos en otra ocasión.

Ahora que he tienen a su disposición toda esta información, me gustaría remarcar algunos datos:

¿Cuántas universidades fundaron los holandeses y los portugueses en América? Ni una sola. ¿Alguna nación, Estado o país se aproximó a esta gesta cultural llevada en Hispanoamérica? Lo cierto es que no, para poder acercarse o igualar el número de universidades que abrió España habría que juntar todas las facultades fundadas por Inglaterra, Bélgica, Francia, Italia y Alemania durante su etapa colonial entre los siglos XIX-XX.

Interesante, ¿verdad? Saquen sus propias conclusiones.

[Continuará]

Fuentes:

Mariano Cuevas: Historia de la Iglesia en México.

Bernardino de Sahagún: Historia general de las cosas de Nueva España.

Elí de Gortari: La ciencia en la historia de México.

Mariano Cuevas, Documentos inéditos del siglo XVI para la historia de México

Carlos Daniel Valcárcel. «Fundación de la Universidad de Lima (12 de mayo de 1551)».

Águeda María Rodríguez Cruz: La Historia de las Universidades Hispanoamericanas: Período Hispano.

María Elvira Roca Barea: Imperiofobia y Leyenda Negra.

1 thought on “No todo fue sangre y codicia (II): La educación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Navega fácil