El 27 de octubre de 1492, Cristóbal Colón descubre la isla de Cuba, a la cual bautizará con el nombre de “Juana”, «la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto».

El miércoles 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón y su expedición llegan a la isla de Guanahani (Bahamas). El genovés dará cuenta de la hazaña a los Reyes Católicos por medio de una carta: A la primera isla que yo hallé puse nombre San Salvador a conmemoración de Su Alta Majestad, el cual maravillosamente todo esto ha dado; los Indios la llaman Guanahani. Se gestaba así uno de los hitos más hercúleos de la historia de la humanidad, el primer contacto (oficial) entre Europa y América. Se abría una nueva realidad, complementaria pero a la vez distinta de la concebida hasta entonces por los hombres de ambos meridianos, empezaban a trazarse los primeros lazos entre el Viejo Continente y un Nuevo Mundo.

A pesar de todo esto, Colón creía hallarse en Asia, estaba convencido de haber encontrado la ruta a la Especiería que, navegando hacia poniente, había prometido a los Reyes Católicos. Desde el primer momento, el Almirante intercambió baratijas con la población nativa y se interesó por los adornos de oro que algunos portaban. Ellos, por su parte, parecían más proclives a mostrarle las cicatrices de sus cuerpos y le comentarle que los vecinos de las otras islas solían atacarles con la intención de capturarlos. Colón pronto estalló de alegría, aquellos ataques debían provenir de tierra firme, del continente y no de otras islas. Así pues, tan pronto como su tripulación se recuperó, comenzó con la exploración de las Antillas.

Continuará navegando el archipiélago de las Bahamas y descubrirá tres nuevas islas, a las cuales dará el nombre de Santa María de la Concepción, isla Fernandina e Isabela (en honor a los reyes). En estos lares tendrá noticia de una isla especialmente llamativa y rica, llamada Cuba entre los nativos, que venía a significar “lugar grande”. Por su descripción, Colón creyó adivinar en ella la isla de Japón, tal como refleja en diario el martes 23 de octubre cuando dice: Quisiera hoy partir para la isla de Cuba, que creo que debe ser Cipango, según las señas que dan esta gente de la grandeza de ella y riqueza. A la mañana siguiente de estas líneas, Colón leva anclas de Isabela y pone rumbo a Cuba. A pesar del nefasto temporal, cada día que pasa parece más convencido e ilusionado de estar a punto de llegar a Japón, pues oía de esta gente que era muy grande y de gran trato y había en ella oro y especierías y naos grandes y mercaderes.

Por fin, el día 27 de octubre, antes de noche vieron tierra. Por culpa de las lluvias, el navegante genovés se tendrá que contentar con ver su ansiada “Cipango” a bordo de la Santa María. No será hasta el día siguiente, viernes 28 de octubre, cuando la expedición se adentre en la isla. Bartolomé de las Casas aseguraba que el Almirante dijo:

Que nunca tan hermosa cosa vio, lleno de árboles, todo cercado el río, hermosos y verdes y diversos de los nuestros, con flores y con su fruto, cada uno de su manera. Aves muchas y pajaritos que cantaban muy dulcemente; había gran cantidad de palmas de otra manera que las de Guinea y de las nuestras, de una estatura mediana y los pies sin aquella camisa y las hojas muy grandes, con las cuales cobijan las casas; la tierra muy llana.

Y continúa relatando el dominico que Colón:

Llegó a dos casas que creyó ser de pescadores y que con temor se huyeron, en una de las cuales halló un perro que nunca ladró; y en ambas casas halló redes de hilo de palma y cordeles y anzuelo de cuerno y fisgas de hueso y otros aparejos de pescar y muchos fuegos dentro, y creyó que en cada una casa se juntan muchas personas. Mandó que no se tocase en cosa de todo ello, y así se hizo.

Colón no cabía en su gozo, decían los indios que en aquella isla había minas de oro y perlas, y vio el Almirante lugar apto para ellas y almejas, que es señal de ellas, y entendía el Almirante que allí venían naos del Gran Can, y grandes, y que de allí a tierra firme había jornada de diez días.

Cipango o Cuba, daba igual, Colón había descubierto un pedazo del paraíso en la Tierra.

Bibliografía:

Cristóbal Colón. Diario de a bordo del primer viaje de Cristóbal Colón

Bartolomé de las Casas. Diario de la primera navegación.

Juan Manzano y Manzano. Colón descubrió América del Sur en 1494.

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